Continuar la transformación de México

Hace más de dos años y medio, los priistas asumimos que ser el Partido en el gobierno, no era una posición de privilegio, sino una responsabilidad de mayúsculas dimensiones. En nuestra XXI Asamblea, la de la transformación, más de 130 mil priistas decidieron hacer más sencilla, ágil y abierta la vida de nuestro Partido; superamos mitos, soltamos lastres y actualizamos nuestra posición respecto a los grandes retos del país.

Ahora podemos afirmar que el PRI se parece mucho más a nuestro tiempo que a sus orígenes; que ha asumido con optimismo el reto de la competitividad, lo cual signfica que posee actitud para competir y aptitud para ganar.

Fue con ese ánimo que en las pasadas elecciones ganamos sin derrotar a nadie. Con triunfo y sin triunfalismo, debe tenerse presente que el primer presidente de la República que gana su elección de medio término, en lo que va del siglo, es Enrique Peña Nieto, a partir del enorme capital político del PRI.

En el Partido, no pasamos por alto que éste es un tiempo especialmente retador. Nadie desconoce los escollos ni se desentiende de las dificultades; ninguno rehúye los desafíos ni ignora las críticas, más bien, asumimos plenamente nuestra responsabilidad. Responsabilidad que es deber de responder, incluso de reparar; aceptamos nuestra obligación ética, jurídica y política de hacerlo.

Trabajaremos para impedir que anide la desconfianza de los mandantes en sus mandatarios; es cierto que los esquemas de seguridad han sido vulnerados, que el entorno económico dificulta el crecimiento y complica las condiciones de vida de muchos de los nuestros, y que no falta quien medre ideológica, económica y políticamente con tal estado de cosas.

Nadie supuso que sería sencillo. El gobierno ha afectado enormes intereses, a favor de la mayoría; la rectoría del Estado en la educación, otrora cedida a personas y grupos, se está recuperando. La reforma en telecomunicaciones trasladó beneficios de unas cuantas familias, a todos los millones de usuarios, por sólo citar dos ejemplos.

Es evidente que se está haciendo lo correcto, aunque todavía parezca insuficiente. Y está claro que es indispensable solidificar el Estado de Derecho; estabilizar la seguridad que da confianza; porque es urgente perseverar en el crecimiento económico del país para el bienestar de las familias mexicanas.

El PRI sabe que no es momento para arriar banderas ni soslayar problemas; con inteligencia y buen tino, con la solidaridad partidista en su gobierno, proveniente de la convicción, es tiempo de unidad para continuar la transformación de México.

*Presidente del PRI.

@CCQ_PRI

César Camacho

Author: César Camacho

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