Distrito Federal ¿Qué sigue?

En días recientes, diversos sucesos han incrementado las interrogantes sobre el futuro político del Distrito Federal. Los  escándalos de la presidencia del PRI en la capital, las señales de cambios de equilibrios al interior del PAN, junto con la crisis de imagen del Gobierno del Distrito Federal son, al menos, tres elementos que despiertan preguntas sobre su impacto para una posible reconfiguración del mapa político de la Ciudad de México.

 

Durante la semana pasada, a través de medios de comunicación, se dio a conocer una presunta red de prostitución administrada por el presidente del PRI en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez, en las oficinas del mismo partido. Ante las acusaciones, el PRI nacional otorgó una licencia al también Diputado Federal suplente y líder de la Unión de Pepenadores, para separarse del cargo durante las investigaciones que se lleven a cabo.

 

Gutiérrez ya había sido acusado desde la oposición, y por miembros de su partido, por vínculos con grupos de choque y el uso de la violencia como forma de control político desde hace algunos años. Cabe recordar la llegada a su puesto en medio de denuncias de Rosario Guerra –excandidata a la Jefatura de Gobierno por Nueva Alianza- por golpes y lesiones durante el proceso interno. Esto, junto con imputaciones de nepotismo y manejo de redes clientelares de los trabajadores de limpieza del Gobierno del Distrito Federal y grupos porriles.

 

Frente al escándalo, surgen lecturas que sugieren la oportunidad que podría representar la separación de Gutiérrez para el fortalecimiento y reacomodo de liderazgos priistas locales. Algunas reflexiones hacen hincapié en la oportunidad para la reconstrucción de la historia priista a nivel local después de los tropiezos electorales ante la izquierda. Lo anterior sumado a un proceso de renovación de la imagen del tricolor al distanciarse de elementos partidistas considerados como tóxicos.

 

De igual manera, el PAN parece presentar un reajuste de liderazgos y grupos en su interior enmarcado por el proceso de renovación de la presidencia nacional. A destacar se encuentran casos como la suma del asambleísta Federico Döring a la candidatura de Gustavo Madero o la cercanía del Delegado de Benito Juárez –territorio clave panista- Jorge Romero Herrera a la campaña de reelección.  Del otro lado, destaca el apoyo con fuerte presencia ya consolidada en la capital, de la Senadora Mariana Gómez del Campo a la campaña de Ernesto Cordero. Los resultados electorales y los términos del proceso podrían impactar en la reconfiguración de los liderazgos y la oportunidad para las corrientes panistas de reconstrucción del partido después del desdibujamiento del partido en las últimas elecciones para Jefe de Gobierno, y la agudización de fracturas  en detrimento de la presencia del blanquiazul en la capital.

 

En este contexto, el PRD enfrenta también un ambiente de inestabilidad en su principal bastión, en medio del escándalo de las fallas de la Línea 12 del metro –símbolo de la administración pasada- y el opaco deslinde de responsabilidades. Este lunes, el diario Reforma dio a conocer la última encuesta de opinión sobre el desempeño Miguel Ángel Mancera. Calificado con 5.6 por los ciudadanos y con 4.8 por los líderes de opinión consultados, el Jefe de Gobierno registró una caída de 14 puntos de aprobación en un año, llegando al 39%, en tanto que su desaprobación incrementó del 26% al 49% durante el mismo periodo. Sumado a la negativa percepción de manejo de la crisis de la Línea 12: el 76% de los entrevistados piensa que ha sido mal manejado, y el 81% piensa que los responsables quedarán impunes.

 

En medio de una opinión pública crítica ante los resultados de la administración mancerista, los señalamientos de una ausencia de proyecto claro de gobierno y pocos avances en las premisas de su campaña, como la reforma política del Distrito Federal, se intensifican bajo la poca claridad de los vínculos de Mancera con el partido, y la lucha de las corrientes por el control del partido nacional que previsiblemente impactarán a nivel local.

 

Ante estos elementos, las dudas resaltan, particularmente con miras al proceso electoral en la capital del país el próximo año –legislativas y de jefes delegacionales-, y la oportunidad que presenta la coyuntura para la reconstrucción de narrativas partidistas. Por el momento, el panorama parece confuso y complejo, tanto para el sostenimiento de la base perredista en la capital, como las oportunidades que puedan construir PRI y PAN rumbo a futuros procesos electorales.

 

Sígueme en twitter @chrisantapia
Christian Tapia

Author: Christian Tapia

Share This Post On

Submit a Comment